| José María Álvarez: “No te preguntes nunca por qué escribes. No lo sabrás jamás” |
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| Escrito por Noelia Illán. Fotos: Joaquín Baños. 12 de enero de 2017, jueves |
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Sus ojos son de un profundo e inquietante azul. No tienen edad. Son eternos, como las ciudades que ama. Miran, curiosos, toda la mecánica previa a la entrevista: la grabadora aquí, algún que otro papel con notas y un lápiz. Observan los objetos que salen de la bolsa mientras mantiene una conversación sobre sus últimas actividades en un París que, reconoce, a veces se torna aburrido.
Su voz es tan profunda como la mirada. Llena de graves que van de aquí y allá con la energía de un adolescente y una pátina de calma que solo tienen los que han vivido como él. Su biografía, en parte desconocida, lo ha convertido en un mito de las letras españolas y su obra, mayúscula, hace que de él se diga que es uno de los grandes.
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José María Álvarez (Cartagena, 1942) ha escrito versos increíbles, que se graban a fuego como tinta bajo la piel. Su Museo de Cera es una invitación a perderse en los pasillos interminables de una galería llena de ópera, arte pictórico, literatura y placeres. El sexo como una pieza de Brahms, el alcohol como los mejores sonetos de Shakespeare, el tabaco, algún lienzo con granados colores. Su existencia es un apostolado devoto del Arte. 













